Usted, estimado lector, se estará preguntando qué relación existe entre bolichicos, boliburgueses y Fedecámaras para que aparezcan juntos y revueltos en el título de este artículo. Se lo explico de forma muy sencilla: No hay chavismo, ni PSUV, ni MUD sin Fedecámaras. No hay 5G, ni 4G, ni oposición, sin la corrupción de la casta política del partido llamado Fedecámaras.
Quizá se sorprenda, pero fue Fedecámaras la culpable de asociar al empresariado
venezolano a la destrucción nacional, porque es precisamente la que auspicia,
dirige, aúpa el entendimiento entre gobierno y oposición bajo las reglas de estado
del gobierno de Maduro, a pesar de los proyectos empresariales que se oponían
al chavismo.
El apoyo de Fedecámaras fue esencial para que en Venezuela se consolidara
el dominio del capitalismo chavista; capitalismo lumpen de endeudados
destructores de nación a los que no les ha quedado más remedio que aceptar que
el capitalismo existe, aunque sea en una menguada forma de propiedad. Menguada
debido a que no pueden expropiar más, ya que las expropiaciones y la migración
han conducido a Venezuela a veinte años de retroceso. Ahora, lo que hay en el
país es un capitalismo menguado, capitalismo de Estado, que no garantiza ni la
más precaria fibra de libertad.
Capitalismo de truhanes
No podemos generalizar y decir que el modelo que se ha apoderado de la
economía en Venezuela representa a todos los venezolanos. No obstante, sí hay
un gran número de vivos, de truhanes, de dueños de fortuna mal habida. Son los
bolichicos y boliburgueses.
Tienen su origen en la burguesía de antes, pero no son lo mismo. Estos son
socios del gobierno y se les va la vida en defender la mal llamada revolución
para poder mantener su sobrevivencia. Por ende, los bolichicos y boliburgueses
son la casta asociada al chavismo.
O, ¿cómo cree usted que sobreviven, en una economía carcomida por el cáncer
chavista, bodegones y bancos, proveedores de divisas que funcionan con los
negocios de narcotráfico del gobierno? Sin ellos no se explica el capitalismo
de casino, de grandes bodegones y restaurantes que lavan con fuerza centrífuga
y centrípeta las divisas del régimen; y que mantienen una economía dolarizada aun
cuando el dólar no es moneda oficial.
Ciertamente, con Chávez comenzó el desastre en Venezuela, la ruina de PDVSA
y la destrucción de las instituciones venezolanas. Pero son los bolichicos y
los boliburgueses —el perraje rojo— quienes, junto a la casta castrochavista, han
terminado de destruir al Estado venezolano.
Empresarios y mequetrefes se hicieron cómplices del chavismo para hacerse
millonarios. Convirtieron el patrimonio público en patrimonio privado,
condenando a nueve de cada diez venezolanos a vivir en la miseria.
Y la oposición ¿dónde queda en todo esto?
Los miembros del gobierno, afortunadamente fenecido, de Guaidó son los
empleados de las finanzas de bolichicos y boliburgueses.
Deben su permanencia a la tolerancia del gobierno chavista, el cual le dio
beligerancia a la élite opositora para hacerse de millones de dólares de CITGO
y PDVSA. Así, los fondos públicos venezolanos han sido dilapidados tanto por el
gobierno como por la oposición.
¿Ello le quita responsabilidad a Maduro y a Cabello? No. Nicolás Maduro y
Diosdado Cabello han codirigido la casta de malandros chavistas que han
arruinado el país.
Cabe preguntarnos entonces: ¿Puede sobrevivir mucho más esta élite malandra
en un país en ruinas? Sí. Pero, ¿cuál es la expectativa de vida?
Desafortunadamente, no lo sabemos. Sin embargo, de lo que sí estamos
seguros es de que esta casta de truhanes está montada sobre un barril de
pólvora social.
Y al reflexionar sobre el tiempo que les queda, hay muchos que comparan el
destino de Venezuela con el de Cuba. ¿Cree usted que a Venezuela le espera la
misma suerte? Yo no lo creo, por varias razones.
En Venezuela ha ocurrido una dolarización rápida que apenas comienza en
Cuba, donde el gobierno comunista creaba monedas oficiales intermediarias y se
apoderaba de todos los dólares que entraban.
En Venezuela, en cambio, la economía no es comunista, sino una combinación
de la herencia del estado adeco-copeyano y perezjimenista. La burguesía de
estado siguió funcionando con la banca, las transacciones y el comercio
derivados de un capitalismo parasitario producto de la corruptela.
En Venezuela la burbuja capitalista parasitaria es cada vez mayor; y el
hampa, que se nutre de las armas de las fuerzas armadas nacionales, gobierna el
país. Las finanzas de estas mega bandas se confunden con las de la propia
fuerzas armadas militares; lo cual demuestra que no hay disciplina social como
en Cuba, donde el gobierno tiene el control y no existen bandas delictivas.
En consecuencia, pese a que resulta difícil predecir el tiempo que falta
para que estalle la burbuja donde se escudan los parásitos que viven del
capitalismo chavista, de lo que sí podemos estar seguros es de que esa burbuja
estallará.
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