Existe la percepción consensuada entre las distintas sociedades del mundo respecto a que la geopolítica mundial está cambiando muy  aceleradamente, y la cantidad de eventos tanto importantes cómo trascendentales ocurren cada vez más frecuentemente.

 

Hay periodos bastante reconocibles en el orden mundial histórico, aparentemente “estáticos”, donde se percibe una falta de progresividad. Percibimos que durante un gran periodo de tiempo las variables fundamentales que describen la geopolítica, no cambian. Aquellos factores que consideramos irrelevantes pueden empezar a impactar de forma imprevisible en el desarrollo de las situaciones, creciendo cómo una bola de nieve cayendo por una montaña, haciendo cada vez mas grande su impacto a medida que pasa el tiempo.

 

La complejidad de nuestra realidad hace que podamos tener certeza de muy pocas cosas, e imposibilita saber que camino cruzamos y hacia donde nos dirigimos con exactitud y precisión. Sin embargo, haciendo un análisis pragmático y empírico respecto al presente en marcha, se puede dibujar un panorama lo suficientemente cercano a la realidad como para aumentar nuestro nivel de comprensión de los eventos.

 

Sin duda nos encontramos en una situación volátil, ese momento donde absolutamente todo se ve afectado por una ola importante de cambios, donde mas de un elemento que creíamos estable se sale de lo previsible. En estos momentos de ruptura, tan importantes y llenos de incertidumbre, en vez de vivirse una era de cambios, se experimenta un cambio de era. Una alteración de las reglas y un cambio completo del juego, algo tan brusco que nos obliga a modificar toda la arquitectura sobre la cual construimos nuestra propia comprensión de lo que podía y no ser.


“La inteligencia es la habilidad de adaptarse a los cambios”.

-Stephen Hawking


Llegada de Trump y cambios de paradigma


Uno de los más grandes sacudones que ha tenido la política mundial recientemente, fue aquella madrugada del 09 de noviembre del 2016, en la cual contra todo pronóstico y contradiciendo casi la totalidad de las encuestas del momento, el empresario Republicano Donald Trump, se convertiría en el cuadragésimo quinto presidente de los Estados Unidos. El Imperio militar y económico más grande del mundo era ahora liderado por un líder conservador que puso algo muy claro en la mesa, hacer América grande de nuevo y poner por encima los intereses de USA, oponiéndose contundentemente a las políticas permisivas de los anteriores gobiernos respecto al avance galopante de China como potencia económica emergente, quitando trabajos a los estadounidenses y basando gran parte de su crecimiento en un comercio en desigualdad de condiciones, trabajo esclavo y robo de la propiedad intelectual.



Trump prometer ser "el presidente de todos los estadounidenses" y "recuperar el sueño americano"(Fuente: Rtve, España)




"El robo de la prosperidad de América se va a acabar". – Donald Trump 
"Nadie saldrá vencedor de una guerra comercial" –Xi Jinping 
(Fuente: El mundo, España)

Además, Trump comenzó marcando la diferencia respecto a la necesidad de USA de desmarcarse de conflictos sin fundamento ni salida, tales como la rivalidad con Rusia. Una Rusia disminuida, la cual ya habiendo pasado muchos años luego del final de la Guerra Fría, a pesar de mantener el poderoso poderío militar, en materia de espionaje, cibernético y nuclear, muy lejos esta de representar el peligro que significaba la antigua URSS. Rusia cumple un papel fundamental para la seguridad de Eurasia y medio Oriente, excluyendo la situación de pugna territorial con Ucrania en la península de Crimea, ha mostrado coherencia y fue fundamental en la lucha contra el ISIS, y bajo el mando de Putin ha mantenido su intención de volver al escenario internacional y convertirse en un factor decisivo en los cambios de Europa y Asia.


Cumbre Estados Unidos-Rusia de 2018 
(Foto ABC, España)

Uno de los giros más polémicos, sobre todo para los atlantistas y los temerosos de la importancia que puede recuperar Rusia en materia energética y de seguridad, fue la postura de Trump respecto a que Europa debía comenzar a aumentar su gasto militar en términos de %PIB, ya que siendo Alemania el país europeo con mayor gasto militar solo ha tenido en promedio un 1.2% de su PIB con una meta todavía lejana de tan sólo 2% para el 2024. La posición de Trump de exigir a Europa un mayor aporte en la OTAN fue visto como un claro símbolo de que la tradición que se mantenía desde el fin de la segunda Guerra Mundial donde Europa estaba segura y USA pagaba la cuenta, estaban llegando a su fin.



Trump presiona a los socios de la OTAN para elevar el gasto militar al 4 %
(Fuente eitb.eus)

Algo sin ningún precedente fue su política hacia el medio oriente y Corea del Norte, cabe destacar que, desde el inicio de la guerra sin tregua contra el terrorismo islámico, la presencia militar de USA en medio Oriente era fuerte, y sin embargo Trump decidió retirar las tropas de Siria, y de Afganistán mientras hacía un Tratado de paz bastante claro con los talibanes, además de normalizar las relaciones entre Israel y enemigos históricos tales como Arabia Saudita, Emiratos Árabes, entre otros. Dejando claro que la seguridad del medio Oriente dejaría de estar financiada por los ciudadanos estadounidenses y que dejarían de llegar urnas de Siria en un conflicto sin ningún tipo de fundamento, ya habiendo sido derrotado el estado Islámico y siendo Rusia y Europa los principales observadores de la situación.

En el caso de Irán, Trump decidió salirse del permisivo acuerdo nuclear que Obama firmó con los ayatolás en 2015, ya que considero este acuerdo cómo un peligro para la seguridad nacional de USA, optó por aplicar fuertes sanciones al régimen iraní, con el objetivo de que reduzcan el fuerte programa nuclear de enriquecimiento de uranio el cual estaba en marcha aún desde el Gobierno de Obama. En muchas oportunidades se observó una escalada fuerte del conflicto, pero nunca llevo el país a una Guerra abierta, ya que su objetivo final era una negociación clara con los ayatolás, y eso no se iba a lograr con las políticas débiles de la administración Obama.

Más allá de abrir frentes sin sentido, mostraba una disposición clara de enfrentar los conflictos a través de un diálogo serio, para el cual muchas veces había que presionar suficiente, ya que diversos actores nunca iban a negociar de buena fe a menos que su status quo se viera realmente amenazado. Un ejemplo de esto fue la negociación en Singapur con Kim Jong-un, con el cual hubo amenazas de ataques nucleares en una fuerte escalada del conflicto, que luego se convertiría en el inicio de una prometedora negociación para el definitivo desarme nuclear de la península norcoreana.



Ningún presidente de EE.UU. en activo se había reunido en el pasado con un líder de Corea del Norte en el poder.
(Fuente: BBC, Londres)


Israel firma acuerdo histórico con Emiratos Árabes y Bahrein tras la mediación de EE. UU
(Fuente: France24)

En vista de la degradación de las instituciones financieras internacionales, y su capacidad de mantener las reglas del juego, tal como la Organización Mundial del comercio y el Banco Mundial, Trump optó por la creación y optimización de los acuerdos económicos bilaterales, creando mejores condiciones frente a la competencia desleal liderada por China y otros actores. La firma del Tratado de libre comercio de América del norte, su intención de firmar un acuerdo de libre comercio con Inglaterra post Brexit, y el refuerzo de sus alianzas económicas con países como Japón, la India, Australia, Corea del sur y Brasil, demostraron una clara intención de la creación de un bloque económico sólido que pudiera contener el rápido crecimiento de la influencia económica China a lo largo de todo el planeta.



Trump en G20 2018: Relación con Japón e India "más fuerte que nunca"
(Fuente, La Voz de America)


Trump promete a Johnson un acuerdo comercial “bastante rápido” tras el Brexit
(Fuente: El país, España)

En América Latina la situación era mucho más compleja, la política de USA hacia el hemisferio occidental era de cuarta o quinta prioridad, y eso llevó a que diversas organizaciones criminales transnacionales, en combinación con el remanente ideológico de la URSS ya mutado y liderado por Cuba, lograron apoderarse de muchos gobiernos latinoamericanos las ultimas dos décadas, con el llamado “Socialismo del siglo XXI”. Este avance de ideologías neo marxistas y de organizaciones ligadas al narcotráfico y diversos sectores del crimen organizado internacional, generaron un debilitamiento institucional suficiente como para que, la corrupción se apoderara de los países y se creara una tormenta que hacia muy difícil una interlocución entre los mismos, el giro pendular entre gobiernos corruptos y democráticos, no permitió la creación de un bloque económico sólido en América Latina más allá de depender de la venta de materias primas. En casos extremos como Venezuela y Nicaragua, se convirtieron en sistemas totalitarios, completamente alineados a los intereses de las organizaciones criminales, y apoyados por Rusia, China, Irán, con el fin de desestabilizar la propia región de influencia de USA. Donald Trump entendió esto y decidió crear una alianza firme con el gobierno colombiano en contra del narcotráfico, y de definir una política clara de que el problema de Venezuela, Cuba y Nicaragua, no eran un simple problema político, era una situación de seguridad hemisférica, que debía ser tratada como tal. Esto lo llevó a crear la más grande expedición militar en el mar Caribe en muchas décadas, el comando Sur en conjunto de muchos países, formó un bloqueo naval contra el narcotráfico en las rutas usadas por el régimen venezolano para financiar su sistema criminal. En el discurso de la Unión del año 2020 su postura fue clara, la dictadura venezolana liderada por Nicolás maduro debería ser golpeada y aplastada, o América Latina en conjunto iba de forma inmanente a entrar en una etapa oscura de neo-comunismo y crimen.



Trump dice que el socialismo "tiene los días contados" en América Latina, durante su mitin en la Universidad de Miami.
(Foto BBC Mundo)


El gran Cisne Negro: SARS-CoV-2


La economía de USA creció 3.0% en 2018, y 2.2% en 2019, además el desempleo se encontraba en solo 3.5% para finales de 2019, considerado para muchas instituciones el pleno empleo. El presidente Trump para diciembre del 2019 tenía un índice de aprobación entre el 52 y el 53%, el más alto de su gestión a pesar de encontrarse bajo un juicio político. Sin embargo, podía observarse un período de prosperidad económica nunca antes visto por la unión americana, dando como consecuencia que era casi indiscutible que ocurriría una reelección de Trump en las elecciones de noviembre del 2020.

 

Todo cambiaría cuando desde la ciudad de Wuhan de la provincia de Hubei en China, a principios del año 2020, apareciera una nueva forma de coronavirus, el cual generaría una crisis sanitaría en todo el planeta, dando como resultado que muchos gobiernos ante el inicio de la pandemia decretaran fuertes cuarentenas, que significaron un profundo sacrificio de la actividad económica. Este nuevo coronavirus, mejor conocido como Covid-19, cambiaria para siempre las relaciones internacionales en muchos aspectos. Para empezar, es bastante curioso cómo el virus pudo propagarse hacia el mundo (Comenzando con Italia cómo primer epicentro europeo de la pandemia) pero este no se propago en el interior de China más allá de Wuhan, o al menos eso es lo que dice el partido comunista chino.

En medio de la crisis mundial, la Organización Mundial de la Salud (OMS), presentaba posiciones contradictorias al inicio de la pandemia, y demostró ser una institución multilateral que servía directamente a los intereses de China, a pesar de recibir la mayor parte de su financiamiento de los Estados Unidos. Es por eso que Trump en abril del 2020, decide romper definitivamente con la OMS mientras se realizaba una profunda investigación del porque los países que siguieron la gestión de la OMS generaron crisis sin precedente alguno.



"Si fue un error, un error es un error; pero si fueran conscientemente responsables, sí, entonces, debería haber consecuencias" - Donald Trump 
(Fuente Rtve, España)

A lo largo del 2020, el debate se concentró principalmente entre si el hecho de cerrar los comercios y ciudades generaba consecuencias significativamente superiores que otros métodos más flexibles y con buenos resultados tales como los casos de Taiwán o Corea del sur. Luego de diversas controversias no fue sino hasta el mes de octubre del 2020 en que un importante miembro asesor de la OMS, David Nabarro declaró públicamente que la cuarentena y confinamiento cómo principal método para evitar la propagación del coronavirus solo hacen "que la gente pobre sea mucho más pobre”, por lo que la narrativa que mantuvo Trump de flexibilizar los comercios y apostar por una rápida vacunación, era una política correcta.

Trump lucho profundamente contra los organismos estatales para evitar una caída demasiado grande de la economía, había basado toda su reelección en los excelentes números que llevaba hasta el momento de la llegada del Covid-19, es por eso que en el mes de mayo del 2020 celebra la creación de 2,5 millones de empleos y la caída del desempleo de 14,7% a 13,3% con respecto al mes de abril. Esta celebración de recuperación económica en medio de la pandemia se vería empañada por el inicio de una gran ola de protestas iniciadas a partir del asesinato de un afroamericano por parte de un policía blanco, en las cuales organizaciones de extrema izquierda tales como ANTIFA, y Black Lives Mater (BLM), lideraron una gran cantidad de disturbios y saqueos alrededor de todo el territorio nacional, con focos especiales en ciudades gobernadas por demócratas. Todo esto genero un profundo clima de desestabilización social, económica y sanitaria con cara a las elecciones estadounidenses de noviembre del 2020, el cual según todas las proyecciones sería el evento político de mayor trascendencia para los años siguientes en términos de política mundial.


Un manifestante con los pies en llamas al ser alcanzados por un cóctel molotov, en un Portland
(Fuente ABC, España)


La caída de la economía producida por el coronavirus, y la desestabilización a nivel social generada por grupos de extrema izquierda, llevaron a Donald Trump a enfrentarse a unas muy reñidas elecciones. A pesar de la gran cantidad de controversias respecto a los resultados, la corte suprema y las cortes estatales, desestimaron todas las demandas, en medio de una clara parcialización de la mainstream media y redes sociales en contra de Trump, definiendose así la alineación del llamado "deep state" con las elites globalistas mundiales, se puso en duda si el sistema democrático aún podía considerarse realmente existente. 

Fue entonces cuando ocurrió el evento sobrevenido más impactante en muchas décadas, el 06 de Enero de 2021 durante la sesión conjunta que debía validar los votos electorales en medio de la controversia, mostró de la forma más gráfica posible las altas tensiones y niveles de polarización que existen en el país, con una gran ola de disturbios a lo largo de capitolio, dejando una escena hacia el mundo que el país que había liderado la política internacional las últimas décadas, sobre todo después de la segunda guerra mundial y la guerra fría, estaba entrando en una etapa de inestabilidad e incertidumbre.



Asalto al Capitolio de los Estados Unidos, 06 de enero 2021.
(Fuente: El país, España)


Joe Biden y el punto inflexión de la Política Mundial


En medio de este clima de polarización e inestabilidad política, el demócrata Joe Biden asume la presidencia de los Estados Unidos, significando un giro de 180 grados con respecto a las políticas de los años anteriores, rompiendo el récord de ordenes ejecutivas firmadas en los primeros días recién tomado posesión, mostrando así una clara y acelerada agenda de redefinir toda la estructura que se había construido en la era Trump. 

La política de "tregua con Rusia", se convertiría en un retome de la conflictividad, con las recientes sanciones aplicadas por el encarcelamiento de Navalny, y a pesar de tener un discurso en el cual afirma tener intenciones de hacer frente el avance de China, Pekín observa que es el fin de una posible guerra comercial y es momento de pisar el acelerador. Respecto al acuerdo nuclear con Irán, Biden aclaro que el régimen iraní debía mostrar incentivos para poder retirar las sanciones, y Teherán afirma que para que se retome el acuerdo primero se deben levantar las sanciones y después de una clara evaluación, detendrían el proyecto nuclear, esto nos muestra por supuesto una situación difusa que necesitará mucho más que una negociación bilateral para resolverse. Biden aclaró que desea retomar las alianzas tradicionales de occidente, y nombra a Antony Blinken, un atlantista cómo secretario de estado, dando a entender que tiene todas las intenciones de seguir cubriendo el gasto militar Europeo a través de la OTAN.



Biden asume como presidente en medio de la crisis
(Fuente, The New York Times)


Toma de posesión de Biden: el excepcional dispositivo de seguridad que militarizó Washington.
(Fuente, BBC Mundo)


China avanza con su agenda expansionista a nivel de influencia geopolítica y económica. A través de su gigante proyecto de la ruta de la seda, promete crear suficientes rutas comerciales cómo para convertirse en el primer socio comercial de Europa, y endurece su influencia regional con el pacto Asia-pacífico, el cual incluye a 14 países que en conjunto con China representan un tercio del tamaño de la economía mundial. Con tanta claridad Pekín observa su oportunidad, que solo unos pocos días después de la derrota de Trump, firma en diciembre de 2020 un acuerdo de inversiones que llevaba negociándose 7 años, mejorando en gran medida las condiciones de funcionamiento de las empresas chinas en Europa.



La UE y China sellan un principio de acuerdo que mejorará el acceso de las inversiones europeas en el mercado asiático
(Fuente Rtve, España)


Un Cambio de Era


El escenario mundial para esta nueva era, donde Estados Unidos en medio de la polarización y pugnas internas muestra debilidad y deterioro de su sistema democrático, siendo liderado por un representante de la elite globalista conformada por destructores del tejido social y las tradiciones de los estados nación, cómo lo es George Soros,  nos deja en una situación donde mientras la agenda globalista avanza con celeridad, también lo hace la influencia económica China, las intenciones de Rusia de volver al panorama internacional con presiones militares y en materia de energía, el socialismo del siglo XXI con carta libre para terminar de volver América Hispánica un conjunto de países sumidos en la corrupción y el crimen organizado, inclusive se puede observar cómo bajo este panorama se intenta destruir el bastión cultural de la Hispanidad a través del alto financiamiento al independentismo Catalán en pro de llevar adelante la intención de romper en pedazos el Reino de España. 

Sin duda, el mundo transita hacia una era donde la batalla dejó de ser ideológica, o sobre quien lleva la delantera, para convertirse en un periodo donde lo que se encuentra en riesgo es nuestra propia existencia.