Foto de: Nación.com, 2009
En su programa de ayer dedicado a exhibir sus malhadadas dotes de berreante cantante llanero, el sujeto que dirige el paĆs buscó, por enĆ©sima vez, borrar con un show la gravedad de la situación creada al proclamar abiertamente su plan intervencionista en la hermana Colombia, por lo demĆ”s rĆ”pidamente repudiado por el indignado gobierno del respetable y respetado Dr. Uribe.
Sin poder tener quieto el brazo libre del micrófono, seƱalaba pa´allĆ” el Arauca, pa´allĆ” el Cunaviche, pa´ca el Meta, a medida que auto celebraba su sentido de orientación en la sabana apureƱa, tema del tedioso corrĆo que mentaba decenas de rĆos y pueblos. LĆ”stima que el sentido de orientación le sirva para tan poco. De fondo escĆ©nico, tras un potrero reverdecido, se divisaban, a unos 50 metros, unos jinetes en sus cabalgaduras a los que hacĆan correr ida y vuelta para crear ambiente. Ćl mismo anduvo sobre un pobre macho con cara de sufrimiento, ante tamaƱa carga de grasa y de ego.
El estaba eufórico, se sentĆa en lo suyo, rememoraba sus aƱos mozos de parrandero amanecĆo de tres dĆas de aguardiente, sancochos, ternera y zapateaos con arpa y corrios. Esa fue su juventud confesó una vez. Mientras muchos se “quemaban las pestaƱas” preparĆ”ndose, Ć©l imaginó que lo suyo era figurar, jembrear con uniforme vistoso. El paĆs debĆa pagarle su haraganerĆa en la carrera militar, donde solo tuvo como oficio conspirar.
¿Alguien duda todavĆa que este sujeto sea el perfecto irresponsable capaz de llevarnos a una tragedia, aun mayor de la que ya conocemos, tras diez largos aƱos de desatinos, despilfarro, corrupción y desafueros?
Parece una interrogante mĆ”s, pero les confieso que da escalofrĆo el nivel de inconsciencia que existe sobre esta cuestión fundamental, por la sencilla razón que se saca la respuesta contraria a lo que aconseja el sentido comĆŗn, para adoptar otra estrategia y enfrentar lo que viene.
Cuando se machaca desde los grandes y sonados espacios de opinión, la directriz sobre que nada debe distraernos del objetivo de las elecciones parlamentarias del 2010 y presidencial del 2011, cabe preguntarse:
¿Eso es realmente lo que desea la mayorĆa? Porque si la respuesta es afirmativa y solo se quiere la opción electoral, entonces lo conveniente serĆa, segĆŗn sus grandes beneficiarios de oposición, ENFRIAR la calle. El gobierno por su parte tomarĆa nota de la disposición de resignación adicional que exhibe el liderazgo opositor y quizĆ” afloje la presión.
La ilusión de que todo esto saldrĆ” barato, mediante triunfos electorales futuros -algunos hablan ya de que puede conquistarse la mayorĆa parlamentaria- va en pareja con no ir mĆ”s allĆ” y a media maquina en la protesta contra la escalada de abusos del gobierno.
Creo sinceramente que el envalentonamiento del sujeto gobernante le viene dado por esa especie de garantĆa anticipada de esa resignación automĆ”tica, que Ć©l tiene ya asegurada, hasta las elecciones del 2011 y que en realidad no importa el nivel de sus aberradas agresiones polĆticas contra la mayorĆa opositora por cuanto el fetichismo electoral, conveniente desde los liderazgos clientelares de Ć©sta, resiste la prueba de todo razonamiento en contrario.
Bajemos a tierra la divergencia real.
La colosal manifestación unitaria del sĆ”bado 22 de Agosto contra la ley cubana de educación con la que quieren dar un paso mĆ”s al totalitarismo no ganaba mĆ”s si se insistĆa en romper la barrera que le daba la excusa policial para gasear. Lo que abre el camino no es la actitud de exponerse. Lo que cambiarĆ” cualitativamente todo, es si se abandona completamente el discurso de cuotas de radicalidad mesurada al compĆ”s del calendario electoral todavĆa muy lejano.
Lo que la mayorĆa de los convocantes no perciben, es que quienes marchan en esa gigantesca movilización, que nos representa como colosal mayorĆa del paĆs, no solo quiere derrotar la ley sino tambiĆ©n sacar del poder a los autores de esa y de otras cien leyes castristas. Y que si bien es cierto muchos tienen la ilusión que habrĆ” que esperar a eventos electorales, como vĆa pacĆfica expedita para supuestamente lograrlo, lo realmente irritativo es que esa manĆa alectorera se cultive desde la dirección mediĆ”tica de la oposición, empeƱada en frenar y embaucar esas multitudes. LO MISMO DE 10 AĆOS, CASI CON LAS MISMAS CARAS.
Esa gigantesca marcha nos acercarĆa enormemente al objetivo de terminar con este rĆ©gimen oprobioso si y solo sĆ, aunque no se tire ni una piedra, ni se tumbe una sola barrera y sin ni siquiera importar la ruta y el lĆmite que ponen los enculillaos, se lograre gritar al unĆsono: QUE SE VAYA YA, QUE RENUNCIE. Y si tanto prefieren la votadera esgriman entonces: IMPONGAMOS ELECCIONES INMEDIATAS SIN VENTAJISMO NI FRAUDES.
¿Porque es lĆcito que ChĆ”vez ponga de cabeza el paĆs y a nosotros nos estĆ© negado exigir alterar los calendarios electorales pautados en ese mamarracho de constitución? Hemos visto en decenas de crisis polĆticas, desatadas en el mundo entero, que se apela al adelanto de elecciones como una salida.
La dictadura mediĆ”tica de la que se queja ChĆ”vez amargamente, pareciera mĆ”s bien ser la que viene garantizĆ”ndole a ese malagradecido su paz “constitucional”.
El coro de los enseƱadores en pantalla del librito azul, parece que lograron en buena medida inocular el virus de la resignación legalista, que con la pretensión absurda de que ChĆ”vez respete esa constitución, solo han logrado que el paĆs todo se meta la morfina de sus lapsos electorales, de insoslayables cumplimientos para nuestros leguleyos empedernidos.
HabrÔ aplicación de la ley cubana de educación, si quienes nos oponemos no decidimos que su repudio va junto a exigir que sus proponentes también se vayan al demonio. Y eso vale para todas las leyes del lumpenaje gubernamental.
Nuestros manĆacos electoreros, ingenuos o defensores de privilegios clientelares inconfesables, al osar oponerse uno a esa inveterada fijación que tienen con el calendario electoral chavista, automĆ”ticamente nos acusan de partidarios de violencias y guarimbeos, amĆ©n de partidarios de vanguardismos sin destino.
Entonces hay que volver a repetir, que no se trata de querer desatar confrontaciones contra el monopolio de violencia que tienen los cuerpos armados del estado, ahora partidizados al mĆ”ximo, para atapuzarnos esta opresión polĆtica que ejerce el malandraje.
La pregunta que uno se hace con toda legitimidad es: ¿PORQUE QUIEREN COEXISTIR CON ESTE REGIMEN?
La oposición debe generar su propio calendario para salir de estos destructores del paĆs y ese calendario contiene la necesidad cotidiana y permanente de exponer que el tiempo de estos delincuentes se agotó y que deben irse cuanto antes. Es de esa concepción que emerge otra dinĆ”mica en la cuenta regresiva contra el rĆ©gimen. Porque todo entonces se organiza para alinear permanentemente nuestras fuerzas contra el abuso y la ilegitimidad de los actos de gobierno del dĆ©spota, para impedirlos ahora y no para cuando podamos evitar hipotĆ©ticamente su reelección en dos aƱos.
Es cierto que no se trata de creer que a los rojos podamos echarlos maƱana, porque todos lo digamos, pero si se deseduca a la gente, si se le droga polĆticamente manipulando sobre que el dĆ©spota solo puede irse dentro de dos aƱos, porque y que es lo constitucional, eso es sencillamente suicida.
Negarse a impulsar la lucha por la consigna QUE SE VAYA YA, refleja el espĆritu colaboracionista, cohabitacionista de la conducción mediĆ”tica opositora. Y eso tiene responsables. Tiene beneficiarios. Tiene nombres y apellidos. Tiene candidatos presidenciales como plan de cada gran medio.
Repugna la sola idea de cómo se quiere salir de este bicharraco, para que algĆŗn grupo elitista le ponga la mano al poder y usarlo para intereses crematĆsticos revanchistas. Ya lo vimos con Carmona. Con Cisneros de titiritero para luego vendernos hasta el alma.
No negarĆ© que los prefiero, pero por la sencilla razón que luego y en meses serĆ” mĆ”s fĆ”cil salir de ellos, una vez que saquemos a ChĆ”vez. Las transiciones son solo eso: transiciones y los liderazgos efĆmeros serĆ”n parte del paisaje.
No puede ser que el destino de este paĆs se arrastre entre hegemonĆas de rojos ignaros y corruptos, a los cuales sustituyan culitos entalcados por derecho de fortuna o de poder mediĆ”tico.
Repito que los prefiero si es para salir de ChÔvez, pero que sepan que a esta nación no podrÔn dirigirla como antes que aprendiéramos a distinguir el oro del bronce y el bronce de la bosta.

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